¿Por qué importa comer frutas y verduras de diferentes colores?

Variedad de frutas y verduras de diferentes colores, con remolacha, zanahorias, calabaza, brócoli, col lombarda, tomates y frutos rojos sobre una mesa de madera.

Detrás de los colores de nuestros alimentos se esconde mucho más de lo que vemos.

Comer frutas y verduras de colores diferentes es una recomendación que escuchamos a menudo. Pero ¿sabemos realmente qué hay detrás de esa variedad?

El rojo intenso de una remolacha, el naranja de una zanahoria, el verde de unas espinacas o el morado de unos arándanos.

La naturaleza nos ofrece una variedad extraordinaria de colores. Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué las frutas y verduras tienen tonalidades tan diferentes? ¿Y si esos colores pudieran darnos alguna pista sobre lo que contienen?

La respuesta está, en parte, en unos compuestos naturales llamados fitoquímicos.

 

¿Qué nos cuentan los colores de los alimentos?

Las plantas producen numerosas sustancias que participan en su crecimiento y en su protección frente a factores ambientales.

Algunas de estas sustancias también son responsables de sus colores característicos.

Por ejemplo:

  • Rojos: el tomate y la sandía contienen licopeno, un pigmento de la familia de los carotenoides.
  • Naranjas y amarillos: las zanahorias y la calabaza aportan carotenoides como el betacaroteno, que nuestro organismo puede transformar en vitamina A.
  • Verdes: las espinacas y el brócoli contienen clorofila, además de otros compuestos vegetales. Las verduras de hoja verde también pueden aportar luteína.
  • Morados y azules: los arándanos, las moras y la col lombarda contienen antocianinas, pigmentos pertenecientes a la familia de los flavonoides.
  • Blancos: la coliflor, la cebolla y el ajo nos recuerdan que los alimentos de colores menos llamativos también aportan fibra, vitaminas y diferentes compuestos vegetales.

¿Y nuestra protagonista de esta semana, la remolacha?
Su característico color rojo violáceo se debe principalmente a las betalaínas, una familia de pigmentos diferente de las antocianinas presentes en muchos frutos morados.

Es un buen ejemplo de algo importante: dos alimentos de colores parecidos no tienen por qué contener exactamente las mismas sustancias.

 

¿Significa que cada color tiene un beneficio diferente?

No es tan sencillo.

Aunque algunos compuestos vegetales se han estudiado por sus posibles efectos sobre la salud, no podemos afirmar que cada color proteja un órgano determinado o prevenga una enfermedad concreta.

Los alimentos son mucho más complejos que sus pigmentos: contienen fibra, vitaminas, minerales y numerosas sustancias que interactúan entre sí.

La investigación sugiere que consumir una buena variedad de frutas y verduras puede contribuir a una alimentación saludable.  Sin embargo, todavía existen incertidumbres sobre los efectos específicos de muchos fitoquímicos.

Por eso, más que buscar un color milagroso, lo interesante es disfrutar de la diversidad.

 

¿Tenemos que comer todos los colores cada día?

¡En absoluto!

No necesitamos convertir la alimentación familiar en una competición por completar el arcoíris.

Podemos pensar en la variedad a lo largo de la semana, aprovechar los productos de temporada y alternar los alimentos que solemos comprar.

Una crema de calabaza, unas judías verdes salteadas, una ensalada de tomate, unas fresas de postre o una remolacha asada ya nos ofrecen distintas posibilidades.

Y no hace falta comprar ingredientes exóticos ni caros: la zanahoria, la cebolla, la col, las acelgas y las frutas de temporada también cuentan.

Con los niños podemos convertirlo en un pequeño juego: descubrir colores en el mercado, elegir juntos una verdura nueva o preparar un plato especialmente colorido.

Sin presiones ni obligaciones. Simplemente despertando su curiosidad por los alimentos.

 

Una cocina llena de colores, sin complicaciones

A veces hablamos de alimentación saludable como si necesitáramos fórmulas complicadas, cuando una de las recomendaciones más sencillas sigue siendo incorporar una buena variedad de alimentos vegetales a nuestra dieta.

No porque cada color tenga un poder especial, sino porque ninguna fruta ni verdura contiene por sí sola todos los nutrientes  y minerales que necesitamos.

Quizá la próxima vez que cortemos una remolacha y veamos cómo tiñe nuestras manos de rojo, podamos recordar que detrás de ese color hay una pequeña historia de química vegetal.

Y que una alimentación variada puede empezar con algo tan sencillo como llenar nuestra cocina de alimentos diferentes.

Glosario

Fitoquímicos: sustancias naturales producidas por las plantas. Algunas se estudian por sus posibles efectos sobre la salud.

Carotenoides: familia de pigmentos vegetales que incluye el betacaroteno y el licopeno.

Antocianinas: pigmentos de la familia de los flavonoides responsables de muchos tonos rojos, morados y azules.

Betalaínas: pigmentos presentes en la remolacha y en algunas otras plantas, responsables de tonalidades rojas, violetas o amarillas.

Clorofila: pigmento verde que permite a las plantas captar la energía de la luz durante la fotosíntesis.

Referencias

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