¿Hay que lavar siempre las frutas y verduras? Lo que dice la ciencia (y lo que realmente merece la pena hacer)

«El arte de la sencillez es el resultado de comprender la complejidad.»
— Douglas Horton

Introducción

Cuando era pequeña, recuerdo que muchas veces cogíamos una manzana directamente del árbol y nos la comíamos allí mismo. Bastaba con frotarla un poco con la camiseta y seguir jugando.

Hoy, en cambio, la mayoría lavamos la fruta y la verdura antes de llevarla a la mesa. Es un gesto casi automático.

Abrimos el grifo, las enjuagamos unos segundos y seguimos con la receta.

Pero, de vez en cuando, aparecen nuevas recomendaciones que hacen que nos preguntemos si eso es suficiente.

¿Habría que utilizar vinagre? ¿Y bicarbonato? ¿Es diferente si compramos productos ecológicos? ¿También hay que lavar un plátano o una naranja, aunque después vayamos a pelarlos?

Como ocurre con muchos temas relacionados con la alimentación, internet está lleno de consejos que a veces se contradicen entre sí.

En este artículo vamos a ver qué dicen realmente las recomendaciones de los organismos de seguridad alimentaria y qué hábitos merecen la pena incorporar en casa, sin complicarnos más de lo necesario.

¿Por qué conviene lavar las frutas y verduras?

Lavar las frutas y verduras no tiene como objetivo esterilizarlas ni hacer que sean “más sanas”. Su función es mucho más sencilla.

Un buen lavado ayuda a eliminar:

  • Restos de tierra y polvo.
  • Pequeños insectos o suciedad superficial.
  • Parte de los microorganismos presentes en la superficie.
  • Una parte de los residuos superficiales de pesticidas cuando los hay.

Es importante entender este último punto.

Los pesticidas autorizados pasan controles muy estrictos y los alimentos comercializados deben cumplir unos límites máximos de residuos establecidos por las autoridades sanitarias. Aún así, lavar las frutas y verduras sigue siendo una recomendación sensata porque ayuda a reducir parte de esos residuos superficiales, además de eliminar suciedad y microorganismos.

Eso sí, ningún método de lavado puede eliminar los pesticidas que ya han penetrado en el interior del alimento durante su crecimiento.

Por eso conviene desconfiar de cualquier producto o remedio casero que prometa “eliminar todos los pesticidas”. Simplemente, no es posible.

 

¿Basta con agua?

La respuesta corta es sí.
Para la inmensa mayoría de frutas y verduras que consumimos en casa, un buen lavado bajo el grifo con agua corriente es suficiente.

Las principales autoridades de seguridad alimentaria, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Food Standards Agency del Reino Unido (FSA) o la Food and Drug Administration de Estados Unidos (FDA), coinciden en recomendar un lavado con agua potable antes de consumir frutas y verduras frescas.

En algunos alimentos con piel más firme, como patatas, zanahorias, pepinos o melones, puede ser útil frotar ligeramente la superficie con las manos o con un cepillo limpio destinado únicamente a alimentos.

No hace falta utilizar jabón, detergentes ni productos de limpieza domésticos.

De hecho, estos productos pueden dejar residuos que no están diseñados para ser ingeridos y no ofrecen ventajas demostradas frente al agua corriente.

¿Y el vinagre o el bicarbonato?

Es una de las preguntas que más se repiten.

Quizá porque en los últimos años han circulado muchos vídeos y publicaciones asegurando que son la mejor forma de limpiar frutas y verduras.

La realidad, como suele ocurrir, es bastante más matizada.

¿Sirve el vinagre?

El vinagre tiene cierta capacidad para reducir algunos microorganismos cuando se utiliza en determinadas concentraciones y durante un tiempo suficiente.

Sin embargo, para el uso cotidiano en casa, los estudios disponibles no muestran una ventaja clara frente a un buen lavado con agua corriente.

Además:

  • No elimina los pesticidas que ya han penetrado en la fruta o la verdura.
  • Puede modificar ligeramente el sabor de algunos alimentos.
  • Requiere tiempos de contacto para que tenga algún efecto.

Por este motivo, las principales autoridades sanitarias no consideran necesario utilizar vinagre para lavar frutas y verduras en el día a día.

 

¿Y el bicarbonato?

El bicarbonato suele aparecer como el gran protagonista de muchos consejos caseros.

Parte de esa popularidad proviene de un estudio publicado en 2017 en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, en el que se observó que una solución de bicarbonato al 1 % eliminaba mejor algunos residuos superficiales de pesticidas en manzanas que el agua sola.

Sin embargo, ese estudio también mostró algo que muchas veces se pasa por alto.
Para conseguir ese efecto, las manzanas tuvieron que permanecer sumergidas entre 12 y 15 minutos.
Y, aun así, el bicarbonato no consiguió eliminar los pesticidas que ya habían penetrado en la piel del fruto.

Además, ese trabajo estudiaba pesticidas concretos en unas condiciones experimentales muy específicas. No significa que remojar todas las frutas y verduras en bicarbonato sea una práctica necesaria o que aporte un beneficio importante en el día a día.

Si alguien decide hacerlo ocasionalmente, no supone ningún problema siempre que después aclare bien los alimentos con agua potable.

Pero, para la mayoría de las personas, un buen lavado con agua corriente sigue siendo una opción sencilla, eficaz y respaldada por la evidencia científica.

 

¿Y las frutas y verduras ecológicas? ¿También hay que lavarlas?

Sí.
Aunque procedan de agricultura ecológica, también conviene lavarlas antes de consumirlas.

A veces pensamos que, por ser ecológicas, llegan a nuestra cocina completamente limpias, pero la realidad es que siguen siendo alimentos que han crecido al aire libre, han estado en contacto con la tierra, la lluvia, los insectos y han pasado por diferentes manos durante la recolección, el transporte y la venta.

Además, es importante recordar que la agricultura ecológica no significa que no se utilice ningún producto para proteger los cultivos. Lo que cambia es el tipo de sustancias autorizadas, que están reguladas por la normativa europea y excluyen la mayoría de los pesticidas sintéticos utilizados en la agricultura convencional.

Elegir alimentos ecológicos puede reducir la exposición a determinados residuos de pesticidas sintéticos, pero no elimina la necesidad de lavarlos.

Al final, el objetivo del lavado sigue siendo el mismo: retirar suciedad, polvo y parte de los microorganismos que puedan encontrarse en la superficie del alimento.

 

¿También hay que lavar la fruta que vamos a pelar?

Aunque pueda parecer innecesario, la respuesta también es sí.

Pensemos en una naranja, un melón, un aguacate o incluso un plátano.

Cuando introducimos el cuchillo para cortarlos, la hoja atraviesa primero la piel y después la pulpa. Si la superficie está contaminada con tierra o microorganismos, parte de ellos pueden trasladarse al interior del alimento.

Por eso, organismos como la Food and Drug Administration (FDA) recomiendan lavar incluso aquellas frutas y verduras cuya piel no vamos a consumir.

Es un gesto sencillo que apenas lleva unos segundos y que puede reducir el riesgo de contaminación cruzada.

 

¿Cuándo es mejor no lavar las frutas y verduras?

Curiosamente, hay un momento en el que no es recomendable hacerlo.

Antes de guardarlas.

Muchas frutas, especialmente las más delicadas, conservan mejor su textura cuando permanecen secas.

Lavar fresas, frambuesas, moras o arándanos justo al llegar del supermercado puede hacer que la humedad favorezca la aparición de moho y acelere su deterioro.

Lo mismo ocurre con muchas verduras de hoja.

Siempre que sea posible, es preferible guardarlas tal y como vienen y lavarlas justo antes de consumirlas.

De este modo, se mantienen frescas durante más tiempo y evitamos desperdiciar alimentos.

 

En resumen

Si tuviera que resumir todo el artículo en unas pocas ideas, serían estas:

¿Hay que lavar frutas y verduras?

Sí, siempre que sea posible antes de consumirlas.

¿Basta con agua?

Sí. Para la mayoría de los casos, el agua corriente es suficiente.

¿Hace falta jabón?

No. No está recomendado para alimentos.

¿Vinagre?

Puede tener un efecto limitado sobre algunos microorganismos, pero no es necesario para el lavado habitual.

¿Bicarbonato?

Puede ayudar a eliminar parte de algunos residuos superficiales de pesticidas, pero requiere tiempo y no elimina los que ya han penetrado en el alimento.

¿Las frutas y verduras ecológicas también se lavan?

Sí. También pueden contener tierra, polvo y microorganismos.

¿Hay que lavar la fruta que se pela?

Sí. El cuchillo puede trasladar microorganismos de la piel a la pulpa.

¿Conviene lavar antes de guardar?

En general, no. Es mejor hacerlo justo antes de consumirlas.

Conclusión

En nutrición ocurre algo curioso.
Muchas veces buscamos la solución perfecta cuando, en realidad, los hábitos sencillos suelen ser los que más diferencia marcan.

Lavar las frutas y verduras es uno de ellos.
No hace falta convertir este gesto cotidiano en un ritual complicado ni comprar productos especiales para hacerlo bien.

Un poco de agua corriente, unos segundos de lavado y algo de sentido común suelen ser más que suficientes para la mayoría de los hogares.

Porque cuidar de nuestra alimentación no consiste en perseguir la perfección.

Consiste en conocer qué hábitos realmente aportan valor y cuáles solo añaden complejidad sin un beneficio claro.

Y quizá esa sea una de las mejores lecciones que nos deja la ciencia cuando hablamos de alimentación: muchas veces, las respuestas más útiles también son las más sencillas.

Glosario

Residuos de pesticidas:  Pequeñas cantidades de productos utilizados para proteger los cultivos que pueden permanecer sobre o dentro de los alimentos tras la cosecha. Las autoridades sanitarias establecen límites máximos para garantizar que su consumo sea seguro.

Microorganismos:  Seres vivos microscópicos, como bacterias, levaduras o mohos. La mayoría son inofensivos, pero algunos pueden causar enfermedades si contaminan los alimentos.

Contaminación cruzada:  Transferencia de microorganismos de una superficie o alimento a otro, por ejemplo, a través de un cuchillo, una tabla de cortar o las manos.

Referencias

  • World Health Organization (WHO). Five Keys to Safer Food.
  • European Food Safety Authority (EFSA). The 2023 European Union report on pesticide residues in food.
  • Food Standards Agency (UK). Preparing food safely at home.
  • U.S. Food and Drug Administration (FDA). Safe Handling of Produce and Fresh-Squeezed Fruit and Vegetable Juices.
  • Yang, T. et al. (2017). Effectiveness of commercial and homemade washing agents in removing pesticide residues on and in apples. Journal of Agricultural and Food Chemistry, 65(44), 9744–9752.

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